EL CORONAVIRUS Y SUS CONSECUENCIAS COMERCIALES ALQUILERES: HOY MÁS QUE NUNCA ¡ABRIR LAS COMUNICACIONES!

Todos toman medidas

Hay razones para creer que las consecuencias económicas serán más duraderas que la pandemia del Covid-19 en sí misma, en ese sentido, todos los gobiernos están tomando medidas de acuerdo a la capacidad y necesidades de sus países.

Las medidas que toma Venezuela

En Venezuela, en medio  de una cuarentena que se cumple a medias y un sistema de salud precario, el pasado domingo 22 de marzo, Nicolás Maduro tomó una serie de medidas económicas, entre las cuales decretó la suspensión de pago de alquileres por seis meses para viviendas principales y locales comerciales, asimismo anunció que evaluarían medidas compensatorias para los propietarios.

Esta y las demás medidas tomadas, tienen un elemento en común: “No son de estímulo”, más bien colocan la carga en algunos de los particulares en aparente beneficio de otros particulares, sin tomar en cuenta las realidades de cada uno. Básicamente el gobierno espera que el sector privado aguante (Más de lo que ya ha resistido). Se evidencia la poca capacidad de acción del gobierno, respondiendo con medidas que ya en el pasado fueron más problema que solución.

Alguien pudiera esperar que estas medidas compensatorias que anuncia el Ejecutivo como aliciente para los propietarios, pudieran equilibrar el daño causado a un arrendador que ha dejado de cobrar la renta, no obstante ¿Podemos esperar coherencia de lo incoherente? Pues, los 7 años de gobierno de Maduro, nos indican que no.

La finalidad del arrendamiento y la fuerza mayor

Debemos recordar que la naturaleza del arrendamiento, es que una persona cobre una renta a otra por el uso de un bien. Es un acuerdo privado que hacen las partes y son las partes las que deben entenderse ante una causa que impida el cumplimiento del contrato. La ley y los contratos lo llaman fuerza mayor y es un salvavidas que se brinda ante eventos imprevistos como éste. En ese sentido, es razonable que mientras dure la cuarentena y los comerciantes mantengan sus negocios cerrados, no se cobren alquileres.

El día después del aislamiento

Ahora bien, terminada la cuarentena, es de entender que se reanuden las obligaciones de las partes. Es probable que arrendatarios se acojan al decreto y no deseen pagar renta. Sin embargo, consideramos que no es una decisión inteligente, sucedió un caso similar en 2013, cuando el gobierno congeló los alquileres comerciales, muchos arrendatarios se acogieron al decreto aunque el monto fijado fuera absurdo, mientras que otros comerciantes tuvieron la visión de negociar con sus arrendadores ¿Qué sucedió?, quienes se acogieron al decreto esperaron la terminación de su contrato y se les dificultó volver a alquilar locales, muchos de ellos se quedaron sin negocios o se redujeron considerablemente, mientras que quienes negociaron con sus arrendadores, pudieron resistir mejor la crisis en los años siguientes.

No sabemos qué sucederá, pero prevemos que vuelva a ocurrir lo mismo, habrá quienes negocien y quienes se apeguen al decreto. En todo caso, hay que recordar que la relación arrendatario-arrendador, es netamente privada y que alguno de ellos alegue el designio de un tercero, será perjudicial para su relación, sino compárelo con un matrimonio.

No todo cabe en el mismo saco

Además, cada caso es diferente. Hay algunos sectores que no se han detenido, alimentos y medicinas, básicamente, por ello, estos arrendatarios deberían seguir cumpliendo con sus obligaciones. No es igual ser el arrendador de un automercado que de un pequeño restaurante. Así como el comerciante necesita trabajar para pagar la renta y tener ganancias, el arrendador necesita el pago de su arrendamiento, debemos considerar que el alquiler es el ingreso de muchos que invirtieron parte de su patrimonio para buscar rendir créditos de dicha inversión a mediano y largo plazo, esto sin contar que muchos viven de dicho ingreso.

Negocie, negocie y negocie

A estas alturas del juego, deberíamos haber aprendido que las ayudas casi nunca ayudan. Creer que una parte es débil e intentar protegerla del aparentemente fuerte es parte de la triste concepción que nos trajo hasta acá, la constante intervención del Estado paternalista nos ha dejado más distorsiones que beneficios; y debemos entender que este es el momento de los particulares. La recomendación en todo caso será: NEGOCIE.

Y Hágalo pensando en futuro.

 

GRUPO CIEC

MARZO

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