EL PUNTO COMERCIAL ¿De quién es, cuánto cuesta, a quién le vendo?

En el ámbito comercial es común oír conversaciones sobre el punto, a menudo se negocia la venta del punto comercial de un comerciante a otro. No obstante, en medio de estas negociaciones notamos ciertas imprecisiones que tienen los agentes involucrados, a saber: Propietarios, inquilinos y asesores inmobiliarios. En este sentido, el primer elemento que debemos tener claro es de quién es el punto a vender, nos hemos encontrado con propietarios de locales comerciales que consideran que el punto les pertenece por ser dueños del inmueble, mientras que por otra parte está el inquilino que opera un negocio en dicho local comercial. Lo cierto es que el punto comercial trasciende a la propiedad, es un elemento netamente comercial y por ende le pertenece al comerciante, independientemente de que éste sea inquilino o propietario. Lo que ha sucedido en la práctica y puede que de ahí haya derivado la confusión es que los comerciantes negocian el punto comercial a través de un traspaso del contrato de arrendamiento; y esta negociación debe ser aprobada por el propietario, el cual para hacerlo acostumbró a cobrar un porcentaje de dicho traspaso, pero esto no implica bajo ningún concepto que tenga derecho sobre ese punto, por cierto, la costumbre comercial es que dependiendo del punto y las condiciones del mercado los propietarios cobren entre un 10% a 20% del monto final de traspaso, un 30% luce exagerado. Este es un concepto que los asesores inmobiliarios deben tener muy claro, porque son ellos quienes deben guiar a las partes en este proceso que involucra generalmente a tres actores: Inquilino actual, nuevo inquilino y propietario-arrendador.

 Ahora bien, una vez aclarado la pertenencia del punto, debemos calcular su valor. El cálculo del punto comercial suele suponer un dolor de cabeza para el asesor, debido a que su cómputo escapa completamente a los valores referenciales inmobiliarios y para intentar fijarlo se deben considerar en forma conjunta elementos como la conveniencia de la ubicación, el rubro y condiciones, por ejemplo: Un local puede estar ubicado en el corredor peatonal con mayor circulación de personas de la ciudad pero si se encuentra en una mezanine, su valor puede ser igual a cero, mientras que un local pudiera tener muchos metros de fachada y estar en una esquina, pero si está en una zona peligrosa o que simplemente no transiten personas igualmente pudiera tener poco valor. Incluso, hay ocasiones en las cuales un local comercial pudiera tener la ubicación perfecta, buena área, fachada y condiciones específicas excelentes, pero que en el momento del cálculo, el mercado atraviese por una depresión tal que el valor sea muy bajo, ocasiones extremas, en las cuales a veces la mejor recomendación es “no vender” a menos que sea estrictamente necesario. Como podemos observar, hay un conjunto de factores a tomar en cuenta y tienen que considerarse en forma interconectada para tener un cálculo ajustado a la realidad, en el cual será un punto predominante cuánto estén dispuestos a pagar los posibles compradores por el punto comercial que se esté analizando, por supuesto que rige la ley de oferta y demanda; y si decide vender cuando muchos están vendiendo y pocos comprando deberá aceptar la realidad y entender que los números serán inferiores a la aspiración del vendedor, muchas veces la mejor oferta es la primera y en muchos casos, la primera es la única.

 

Hacer el ejercicio anterior no tendría sentido si no se mantuviera la decisión de vender,  la pregunta que sobreviene es: ¿A quién le vendo? De nuevo supone un esfuerzo mayor a la venta inmobiliaria, ya que el comerciante no suele buscar locales por portales web ni medios inmobiliarios, por  lo cual la publicación se vuelve ineficiente, además que pudiera ser una causa de malestar en sus propios empleados quienes si pudieran ver que el local se está traspasando, en ese sentido la mayor parte de las ventas de puntos comerciales suelen negociarse en forma privada, donde la discreción y el secreto profesional valen oro, se requiere un vasto conocimiento del mercado para promover un negocio en específico a candidatos que tengan dentro de su plan de expansión un punto como ese. Un punto clave para una negociación efectiva es la profesionalidad de los actores, ello implica el conocimiento del mercado, de los procesos legales y administrativos; eficiencia y honradez.

En definitiva, entendiendo las particularidades del punto comercial aumentaremos las posibilidades de obtener mejores resultados, aquí el punto es que no se puede analizar un sólo punto, todo debe ser analizado en forma conjunta e interdependiente. Tener claro los conceptos es el mejor inicio, luego, aplicarlos es todo un reto. Al final lo importante es tener una negociación fluida y obtener las mejores condiciones posibles.

 

GRUPO CIEC

Mayo 2018

 

Publicado por

Alberto Llinás

Director Grupo CIEC

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